Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Devolución de las especies. Ya sabe, si no queda satisfecho y ese rollo… (I)

por Beeril
domingo, 05 de octubre del 2008 a las 14:25
guardado en

Ahora posiblemente no, pero hace unos meses lo pasaba fatal cuando alguna de mis amigas -que son muchas, por cierto- sugería ir de compras con la excusa de mirar el regalo perfecto para algún cumpleaños o santo, ir de compras con motivo de las rebajas o simplemente porque se les antojaba, porque sí… Y claro, ¿qué puedes hacer? No puedes negarte… Porque es lo que digo yo… ¿Acaso necesitan excusas las mujeres para ir de compras?

Lo peor es que contaran con mi apoyo y mi refinado gusto por la moda para hacer al final de hombre perchero. Eso sin contar con la maratón que me daba recorriendo los pasillos sorteando toda clase de obstáculos intentando alcanzarlas. Recuerdo una vez, en la sección de ropa interior femenina, con las prisas, topé con un maniquí que permanecía en un pequeño pedestal y le arranqué de cuajo una mano. Qué vergüenza pasé. Y menos mal que el resto de la figura permaneció inmóvil, porque en el caso de habérseme caído encima, quizás los empleados me hubieran denunciado por hacer el amor en un sitio público, y en consecuencia, por exhibicionismo, escándalo público y torpeza en general.

El momento de mayor alerta era cuando pasábamos minutos (para mí, horas y horas) analizando dos blusas idénticas aunque de distinto color.

-¿Qué te parece, el azul marino o el negro?- me preguntaba ella en un momento de crisis consumista.
-A mí me parece que cualquiera te iría bien...
-Tú sí que sabes. ¿No ves que el azul marino no pega con nada?
-Pues coge el negro.
- afirmando con lógica aplastante.
-Ya, lo que el negro parece tan soso…

 Se trataba de un momento crítico, no por mi salud mental, sino porque presentía que algo iba mal. Tenía la sensación que una cosa se movía detrás de los soportes móviles que cuelgan las prendas mientras nosotros permanecíamos anclados en el mismo lugar. Y aunque mi intención era salir corriendo de allí dejando las bolsas en el suelo, no hubiera podido. Mis piernas aflojaban a mi voluntad y me imaginaba lo bonito que le quedaría a ella la blusa si yo, en un acto de cobardía, le regalara finalmente las dos… Esto… Bueno, tampoco era cuestión de hacer ninguna locura económica a la tarjeta de crédito. Quizás mejor era afrontar la realidad y aparentar que todo iba normal. Intentaba seguir el hilo de la música de fondo moviendo el pie, pero hasta eso me parecía terrorífico. En mi infancia ya lo pasaba mal con Drácula, pero esta inquietud me sacaba aún más quicio y me ponía muy nervioso…  Instaba a mi amiga en decirle, dulcemente:

-Guapísima, ninguna de las dos te favorece. Tú eres una flor que necesita vestirse con pétalos más bonitos.

Sin embargo, era demasiado tarde. Las prendas más cercanas a mí comenzaban a moverse solas. Era el fin. Ya no había posibilidad de escapatoria. La cosa que las revoloteaba estaba ahí mismo, a mi espalda, y mi infancia, inevitablemente, pasaba delante de mí, incluido el propio Drácula con la blusa azul marino puesta. De pronto, noto una mano en mi hombro, y escucho…

-¿Les puedo ayudar en algo?

Se acabó el buen rollo. Y el momento romanticón se iba al traste. Reconozco que éramos una presa fácil. A partir de ahí, se iniciaba una conversación interminable entre la dependienta y mi amiga sobre tallas, marcas, colores y un sinfín de términos que apenas lograba captar. Y yo ahí, paralizado, sin poder aportar nada, siguiendo el compás del hilo musical con un suave movimiento de arriba abajo del pie…

 

(continuará…)

Accidente

por Beeril
miércoles, 24 de septiembre del 2008 a las 14:16
guardado en , ,

Lloro de alegría. La misma con la que, felizmente, he cerrado el cajón sin darme cuenta que mis dedos aún no se habían apartado de su trayectoria… Consecuencia: no he sabido hasta hace apenas unos minutos si gritar o llorar. Así que, en un acto egoísta, he optado por ambas soluciones.

Y es que las razones que el cuerpo humano tiene para avisarnos son, en ocasiones, crueles… Si cada vez que tuviéramos un accidente, ¿no sería mejor que nos diera por contar un chiste, o ponernos a cantar la sintonía del Telediario? Esto último sería para informar que hemos tenido uno, y que la herida se trata mejor cuando vienen a socorrernos y se actúa con la máxima celeridad. La primera, en cambio, sería para comprobar una vez más que nadie se ríe de tus chistes y que es necesario que renueves tu repertorio.

Pero no. El cuerpo decide castigarnos y nos provoca un dolor insoportable que supera con creces cualquier pantomima de melodía procedente de realitys como Operación Triunfo. Y eso, es muy cruel. Ya sabemos que la torpeza a veces es más inteligente y nos coloca en los sitios menos adecuados para la salud y el bienestar público, pero de ahí a machacarnos con dolor… Somos una concentración de células muy nerviosas dispuestas a recordarnos en cada momento que no debemos hacer ciertas cosas, aunque las hagamos sin ánimo de lucro.

Y total, ¿para qué? ¿No es suficiente que se nos ponga los dedos lo suficientemente colorados como el de ET, y no podamos meter la mano en los bolsillos para sacar un pañuelo y hacer un vendaje improvisado? ¿Qué planes tiene la naturaleza para nosotros al impedir que los dedos implicados estén inoperativos durante unas horas y vestirlos como momias? ¿Por eso tenemos cinco dedos en cada mano y pies, para tentar siempre a la suerte?

Tranquilos… Somos una especie lo suficientemente inteligente como para captar el mensaje que nos transmite el cuerpo… Aunque si supiéramos realmente cuál es, sería todo mucho más sencillo, y por supuesto, a la par, mucho menos doloroso…

8 megapíxeles de despiste postvacacional

por Beeril
sábado, 06 de septiembre del 2008 a las 18:49

Agosto fue bello. Tanto es así que, de un mes a otro, se le agotó el nombre de tanto usarlo. Y es que no aprendemos. Cada año lo mismo. Nos compramos pareos, nos atiborramos de sol, y el boca a boca es fundamental para copiar el destino de vacaciones de nuestros vecinos, amigos o familiares; pero falta algo, algo esencial que nos beneficie a la hora de volver a casa.

Que sí, que está muy bien ponerles los dientes largos a tus vecinos, amigos o familiares cuando les cuentas con todo lujo de detalles que montaste a camello, que viste al famoso de turno en su yate privado dándose el lote con… o subiste el pico más alto sin utilizar el coche sabiendo que ellos, en su momento, no lo hicieron. Sin embargo, no hay cámara que pueda captar el momento único de volver. Las vacaciones terminan y las caras se convierten entonces en extensiones del suelo; las picaduras de los mosquitos y demás seres puñeteros que forman parte de nuestro ecosistema mundial, parece que ya no pican tanto, e incluso nos resistimos en repartir los famosos “Recuerdo de…” a la gente de la que nos reímos tumbados en una hamaca mientras ellos trabajaban, simplemente para olfatear aún las últimas gotas de vida de este mes que nos dio tanta vida pero que a la vez no pudo, una vez más, sorprender al resto de la humanidad y prolongarse, al menos, dos semanas más.

Una vez que se ha regresado, ya no hay vuelta atrás. Y es que todo está en el mismo lugar de donde lo dejaste. Quizás con más polvo, pero vaya, un polvo que perfila el mismo desorden con el que convives diariamente. Es más, tu vecina, sintiéndose con la misión más importante del mundo, no ha parado de regar el geranio de tu balcón desde que te fuiste, y decides no dilatar más su agonía tirándolo a la basura.

Sí. Te lo creas o no, la rutina hará mella en tu agenda hasta, por lo menos, Semana Santa. Así que es conveniente que recuerdes para quien trabajas, dónde lo haces, y bajar en seguida a un bazar chino a comprar algo para tu jefe y que indique que estuviste en tal sitio y le trajiste… ¿un gato que se balancea para atrás y delante con una pata saludando?. Ya sabes, para quedar bien, porque vas a necesitar que haga un poco la vista gorda estos días, créeme.

Porque el primer día de vuelta, ese en el que te encuentras casualmente, como el que no quiere la cosa, a tus compañer@s de trabajo, las cosas son muy extrañas… Para empezar, nadie habla. Sólo se balbucea, y es que no hay fuerzas para nada más. Ten en cuenta que has estado un mes entero sin verles, y es muy posible que se te olvide algunos nombres, y ell@s, por su parte, puedan olvidarse del tuyo. Así que es mejor no meter la pata. Mantén la boca bien cerrada y la cabeza agachada cuando pase alguien que parezca ser tu encargado, o el tío de piel cubana que desde hoy se hace pasar por tu encargado. Porque hay que recordar que nuestros superiores también son personas, al igual que tú y que yo, aunque con una clara diferencia: seguro han podido gastar más que tú. Ellos no van a hoteluchos o pensiones, van a lo caro, a los hoteles de 5 estrellas, a montar en caballo y a subirse en globo todos los días, a practicar golf o en fin, para maquinar alguna estratagema para alargar su estancia y tú tengas que realizar su trabajo en los días en los que te toma el pelo fumándose su puro mientras le masajean los pies.

Pero aunque el primer día no sea el de mayor productividad del resto del año, esto no quiere decir que tampoco podamos resistirnos a enseñar nuestras humildes fotos a todo el mundo, y lucir palmito al nombrar lugares y asegurar que has estado allí por una foto en la que has salido casi con los ojos cerrados. Como siempre, cuando te ponen flash. Pero hay que tener presente, que el primer día, ese en el que Agosto pasó a llamarse Septiembre, no estamos en plenas facultades para hacer según qué cosas. Ni mucho menos escaquearte, porque te pillarán, seguro. Se te olvidará algo, o simplemente llegarás tarde a trabajar, así que no tientes a la suerte.

Y es que falta algo para que esto no ocurra. Quizás necesitemos de unas vacaciones a las vacaciones, y podamos recuperarnos tranquilamente, sin agobios. Hay que dejar que las cosas vuelvan a su sitio, y volver a sentar cabeza. O mejor dicho: tumbar todo el resto del cuerpo y cerrar los ojos. Y ni aún así, nadie nos salva de que alguien coja sin permiso nuestra cámara de 8 megapíxeles que dejamos encima de una mesilla, y nos haga una foto mientras soñamos, con una sonrisa de oreja a oreja, que estamos a punto de coger de nuevo las vacaciones…

Vuelo JK 5022

por Beeril
miércoles, 27 de agosto del 2008 a las 17:29
guardado en , , ,

 Iban a sus casas, a pasar las vacaciones, a reunirse con esa parte de la familia que en contadas ocasiones se va a visitar... Iban a vivir, en definitiva. Pero algo falló, y ningún plan era suficiente para librarse de la tragedia. Casi todo el mundo, incluída la tripulación, pereció ayer en un accidente aéreo aún por descifrar. Sólo unos afortunados lograron salvarse, mientras que otros pocos se debaten aún entre la vida y la muerte en una angustia general entre los ciudadanos que no cogimos aquel avión.

Porque lo que nos permite estar vivos o muertos no son las enfermedades o los accidentes que podamos padecer, son las circunstancias de poder contarlo o no. Y seguro que a todos nos hubiera gustado que este vuelo rutinario hubiera pasado desapercibido, que hubiera sido uno de tantos vuelos que despegan y toman tierra horas después, y que la única importancia que se les diera por parte de los usuarios, fuera que, justo después de aterrizar, se averigüara en cuál de las cintas transportadoras iba a aparecer su equipaje. Pero ya no pueden. No pueden por la sencilla razón que este vuelo no ha pasado desapercibido para nadie. Y el destino de casi 200 personas cambió drásticamente en apenas unos segundos.

Para los que consiguieron y consigan sobrevivir, para los familiares de las víctimas, para la sociedad en general, he de decir que estamos vivos. Nosotros sí lo estamos. Y así será siempre y cuando podamos contarlo, siempre y cuando vayamos cumpliendo años, y podamos recuperarnos rápidamente de los posibles contratiempos que nos depare el futuro. Porque la vida nos ha enseñado a no entretenernos en las despedidas como si fuera la última cada vez que salimos de casa, cada vez que se arranca el coche, se coja el tren o se suba a un avión. No pensamos en morir al cruzar el umbral de nuestro hogar, simplemente porque no tenemos miedo -ni pensamos en ello- de no poder regresar.

Y así ocurrió. Quizás los nervios de la primera vez, la sonrisa pícara de algún viajero mientras observaba atento la coreografía de las azafatas antes de despegar, la acción por parte de otros de sacar el móvil y escribir un último mensaje antes que le llamaran la atención... Ellos, definitivamente, no tenían miedo. Sin embargo, la pregunta es:

¿Deberían de haberse despedido más efusivamente?

La respuesta, lógicamente, es no. De la misma manera que se vive, hay un riesgo por ello que nadie puede predecir. Y a menudo surgen oportunidades, ventajas o triunfos que nos alegran siempre la estancia dentro del mundo, como la mujer que obtuvo una plaza fija de profesora e iba a Las Palmas a celebrarlo con sus familiares, pero ¿qué debía haber hecho, quedarse en casa?

Tan sólo lo sabemos ahora, después de lo sucedido, que ese avión debió quedarse en tierra. Posiblemente para su reparación, para su desgüace o para algún fin que la compañía aérea Spanair le tuviese preparado. Pero esa mujer, al igual que, repito, las casi 200 personas que figuraban en las listas de abordo entre tripulación y pasajeros, hubieran cogido otro avión, o quizás no. Quién sabe. El único destino en este mundo es vivir, y ser conscientes de ello.

¡No me mováis, por mis estalactitas!

por Beeril
domingo, 27 de abril del 2008 a las 19:21
guardado en , , , ,

De pequeño, me encantaba dibujar. Cada día, cogía un folio y antes de que me viniera algún motivo para hacerlo, empezaba a esbozar con el lápiz figuras que en principio, nadie podía reconocer. Sin embargo, después de unos minutos, aquéllo tomaba forma... un árbol, un arbusto, un riachuelo, un amanecer... Siempre elementos presentes en la naturaleza.

Curiosamente entonces, mis modelos eran unos puzzles muy sencillos de hacer pero que me inspiraban mucho al dibujar. Intentaba reproducir exactamente los elementos que en ellos contenían; la división de espacios, la proporción, las sombras... todo fui perfeccionándolo de manera asombrosa.

Aquellos puzzles eran imágenes de dibujos de Walt Disney. Era mi ídolo de la infancia. Quería ser como él, no había nadie entonces que lo superara en talento.

Luego te vas enterando de ciertas cosillas. Walt Disney ya estaba muerto mucho antes de que yo supiera quién era. Que los dibujos que veía en la tele, no estaban sacados de su imaginación, sino de la compañía que dejó como legado. Y lo más natural... Que el hombre había sido congelado para volver a la vida un siglo después, cuando la medicina fuera capaz de curarle.

Esto, a los diez años de edad, cuando aún todo representaba ser una fantasía, era natural. ¡Con los tiempos en los que estamos, por favor...! , pensaba. Y veía el Renault 25, que era considerado como una especie de Kit de El Coche Fantástico, pues se extendió el rumor que sabía hablar... Guau, ¡qué alucine! ¿Eso puede hacer ya las máquinas? ¿Por qué no congelar a alguien?

Todo esto, y más cosas, me llevaron a un pronunciado interés por la ciencia. Después de matar algunos insectos (¡total, van a revivir, qué más da matarlos!), los ubicaba discretamente en el congelador. Eso, o los colocaba en cajas de zapatos con cubitos de hielo, aunque no funcionaba tan bien. A medida que pasaban los días los bichitos estaban más tiesos aún... Y a más de uno se le rompían las patitas de tanto moverlos, para comprobar en ellos algún rastro de vida. Algo, estoy seguro, salió mal. Quizás les mató definitivamente el olor a pescado.

El caso es que, un porrón de años después, sigo conservando (conservar=frío) mi pasión por dibujar. Me dedico profesionalmente a ello, aunque sea otro tipo de dibujo más técnico. Igualmente, me gusta muchísimo dedicarme a ello. Y mi pasión por Walt Disney está intacta. Me llenó muchísimo, alimentó mi creatividad y es parte de lo que soy hoy en día.

¡Exclusiva!

por Beeril
sábado, 26 de abril del 2008 a las 23:24

Es una faena ser famoso, ni os lo imaginais. De aquí para allá, firmando autógrafos, respondiendo a los paparazzis en plena calle mientras voy a comprar el pan..., soportando día a día los interminables besos de las ancianitas de mi barrio... No se puede vivir así, hombre... No me pagan tanto...

Y todo porque me lié accidentalmente con una que salía en la televisión, que a su vez relataba que era hija de aquel otro, el también famoso no sé qué..., ni flowers; y éste, por su parte, que se hizo famoso por enterarse de que un célebre actor de su época se lo montaba con la novia de un hombre que no era conocido, pero que su padre había trabajado vestido de Pato Donald como gigoló, y que le venía a ver una tiparraca de muy mala reputación, ya que venía a hurtadillas al local, al anochecer, porque su pobre marido, según ella, nunca le mostró cariño mientras le chupaba en la intimidad un sabañón que tenía en el pie derecho.

Pero he de sobrevivir. De tanto en tanto, voy recorriendo los platós de televisión de todo el país. He de hacerlo. Cada año, al menos, cambian los bizcochitos de las máquinas expendedoras de las salas de espera, están buenísimos... Aunque también, todo hay que decirlo, siento la necesidad de contar mi vida... Sí, sí, cómo oís... Qué fuerte, ¿verdad? Total, no es que a nadie le interese... Más bien se deba al hecho de que son de esas cosas que las marujas y no tan marujas ven para tener la tele encendida y ahorrarse el esfuerzo de tener que apagarla.

Luego todo surge por sí solo. Me refiero a estar en antena. Todo resulta ser más natural cuando actúo. Tengo amigos, incluso, que me felicitan a través de los sms que aparecen de tanto en tanto en pantalla... Y lo hacen con más intensidad cuando María Patiño saca como una leona su vena y decide atacarme... ¡Vamos, Patiño, soy todo tuyo, destrózame! Uhmmmm! Esta mujer me pone de veras...

No sé qué opinan ustedes. Otros dirían que vivo del cuento... ¡No, no, señores! ¡Vivo de lo que ustedes me dan!

Sobre el blog

Sombreros en Pluscuamperfecto

No hay nada que no conozcas que no sea real; excepto, claro está, que se cuente de otra forma...

Ver ficha del blog en OboLog

Search Congress Barcelona
OboLog - Corner Sponsor SCB'09

Login

Comentarios

Accidente (Neurastenia)
a los espeleologos nos da por reirnos, cuando me cai de unos cuantos metros cuando estaba colgado...(05 oct)
Vuelo JK 5022 (ALTUAREG)
Muy interesante tus reflexiones a cuenta del accidente aéreo de Barajas. Hemos convertido ...(30 ago)

Más comentados

Vuelo JK 5022 (1)
 Iban a sus casas, a pasar las vacaciones, a reunirse con esa parte de la familia que en contadas ...
Accidente (1)
Lloro de alegría. La misma con la que, felizmente, he cerrado el cajón sin darme cuenta que mis ...
¡Exclusiva! (0)
Es una faena ser famoso, ni os lo imaginais. De aquí para allá, firmando autógrafos, respondiendo a ...
¡No me mováis, por mis estalactitas! (0)
De pequeño, me encantaba dibujar. Cada día, cogía un folio y antes de que me viniera algún motivo ...
8 megapíxeles de despiste postvacacional (0)
Agosto fue bello. Tanto es así que, de un mes a otro, se le agotó el nombre de tanto usarlo. Y es ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google